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FABIO MAURI

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FABIO MAURI

ISBN 978-987-1164-22-6

Editorial: Proa Publicaciones.

Textos: Giacinto Di Pietrantonio

Traducción: Jaime Arrambide

Tapa blanda

Páginas: 94

Fotografías a color

Medidas: 23 x 16 cm.

Peso: 220 grm.

Año de publicación: 2014


 

DESCRIPCIÓN

 

Fabio Mauri: No era nuevo, por Giacinto Di Pietrantonio
por Giacinto Di Pietrantonio (fragmento*)

Fabio Mauri (Roma, 1926-2009) es un artista de una obra compleja y multiforme, cuya vida y carrera empezaron y concluyeron en Roma, “la ciudad eterna”, participando del interesante debate cultural nacional e internacional que tuvo lugar en la segunda posguerra. Es Mauri quien, en 1955, en la galería Aureliana, expone los primeros dibujos de carácter expresionista e informal. Su amigo Pasolini, al presentarlo, habló de la “contaminación del lenguaje” como uno de sus rasgos característicos, dejando entrever que era un artista que seguía su propio camino. De hecho, si bien Mauri formaba parte de la escena artística y cultural de entonces, no adhería ni fue nunca parte de los movimientos artísticos de su época, como el así llamado pop-art romano de Schifano, Festa y Angeli; o el arte povera que, con Kounellis y Pascali, tenía en Roma un fuerte peso. Sin embargo, a partir de la década de 1960, estuvo presente en muchas de las muestras significativas que acompañaron a los artistas ligados a esas áreas expresivas, evidencia de que a pesar de su rasgo “anárquico” desde el punto de vista lingüístico, su obra resultaba insoslayable.

(…)

Con justicia, Pasolini reconocía que el arte de su amigo Mauri —con quien habían dado vida a la revista de política y cultura Il Setaccio en la Universidad de Bolonia— estaba hecho de contaminaciones, porque advertía que su ser también estaba potencialmente contaminado de lenguajes. Intelectualmente complejo, el arte de Mauri no fue nunca pensado como discurso del arte por el arte, como texto fuera del mundo, sino como una escritura que hace mundo, como corresponde a la obra de un artista que quiere ser —y sabe que es— también un intelectual. Intellettuale es el título de la performance que en 1975, en la Galería de Arte Moderno de Bolonia, Mauri le “dedicó” a Pasolini, con la proyección de la película El evangelio según San Mateo (Pier Paolo Pasolini, 1964), sin sonido, sobre el cuerpo-pantalla del propio Pasolini, vestido con camisa blanca y sentado en una silla en medio de la sala. El arte de Mauri, que, como el de Pasolini, exhibe un rasgo religioso que excede el dogma, muestra el cuerpo sagrado de Pasolini en la oscuridad, místicamente iluminado por la sola luz de la proyección, una “radiografía del espíritu” del cuerpo del poeta que, poco tiempo después, sería sacrificado en la costa de Ostia, poniendo fin a la vida del intelectual “opositor”, radicalmente activo en su condenación de los poderes de palacio. Para Mauri, el artista es un intelectual en el sentido benjaminiano, en tanto no se presenta románticamente solo y perdido frente a los poderes del mundo, sino que tiene responsabilidades frente al mundo, y es parte de él. El arte del intelectual debe plantear preguntas y buscar respuestas, y tomar partido, como a Mauri le gusta aseverar: “Tuve ocasión de afirmar, en un debate de aquellos años, que yo hacía arte —o intentaba hacerlo— en ‘legítima defensa’. Un comportamiento poético que es como no bajar la guardia, tomar partido o contraatacar”.

(…)

Para Mauri, el arte es un lenguaje propositivo: “Clarifica el sentido más que la ciencia y tal vez más que la filosofía. Sostiene en pie el mundo verosímil, a Dios, al hombre, los sentimientos, los pensamientos, los juicios generales y particulares sobre el enigma del universo. Por eso me digo anárquico; por eso me cultivo como artista”.

No es sólo un medio de representación (expresionismo), ni de presentación (dadaísmo), sino un instrumento con el cual hablar del mundo, del mundo que había sido —el mundo moderno—, del mundo que estaba siendo — el posmoderno—, y del que será —el mundo futuro— para lo cual el artista no elige un estilo, sino cada vez, los medios más apropiados.  Medios antiguos y medios nuevos, un camino excéntrico muy consciente de “no ser nuevo”, como expresa Mauri en numerosas pinturas, dibujos y collages, hasta llegar al felpudo Non ero nuovo (2009), presentado en la edición 2012 de Documenta, sobre el cual el artista confirma que “la excentricidad introduce una enorme interferencia en la centralidad de una historia habitual y al mismo tiempo habituada”. El hecho de que Mauri no pudie- se ser considerado un artista moderno, y menos aún posmoderno, y que por lo tanto no pudiese ser visto como parte de un único mundo expresivo —a pesar de su participación en seis bienales de Venecia y en la última Documenta de Kassel— hizo que la compresión de su obra se demorase, aunque afortunadamente, en los últimos años, está recibiendo la debida atención internacional, de la cual la muestra en Fundación Proa constituye un nuevo ejemplo. La exhibición en Fundación Proa intenta trazar un recorrido histórico-crítico de la obra de Fabio Mauri, partiendo de sus primeros dibujos —que dieron que hablar a Pasolini—, para luego adentrarse en obras objetuales, pantallas, grandes instalaciones, performances, obras-documento, etcétera. Con las obras exhibidas, queda claro que Mauri nunca se interesó por definir un estilo formal, sino que experimentó en cada caso con los medios más apropiados, ya fuese el dibujo, la instalación o la performance.”

* El texto curatorial completo forma parte del catálogo de la exposición Fabio Mauri. Disponible en Librería Proa.

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